Colima es cultura, diversión y bienestar

¿Eres amante de la diversión, la cultura y el ecoturismo? Si tu respuesta fue afirmativa significa que debes visitar el estado de Colima, en esta región del país es posible encontrar una gran cantidad de opciones para disfrutar de unas vacaciones inigualables en torno al Festival Internacional del Volcán que se llevará a cabo por tercera ocasión del 27 de abril al 8 de mayo.

VOLCAN

Este festival busca impulsar el turismo, la gastronomía, la economía y sobre todo el encuentro entre las familias colimenses, durante 10 días tendrán las calles de su centro histórico llenas de cultura con al menos 130 eventos artístcos, 6 grandes foros y mil 200 artistas en escena, además de las conferencias, talleres y eventos académicos que se suman a las exposiciones gastronómicas, artísticas y artesanales.

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Este año el Festival otorgará la presea Rangel Hidalgo al director de cine Felipe Cazals además de brindarle tributo a través de un ciclo de películas que el dirigió, del lado de la gastronomía se tiene preparado un Slow Food con lo más representativo de la región a cargo de los restaurantes más prestigiosos de la región, sumando a eso el área de food trucks la cual brindará el toque informal de la comida del festival.

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Una aldea Otaku, conciertos al aire libre, cata de cervezas, certámenes de belleza, juegos mecánicos y esculturas monumentales son algunas de las atracciones que este festival ofrece.

Sin duda alguna, algo que vuelve aún más interesante visitar el estado de Colima son las distancias entre un punto y otro, ya que tan solo a hora y media podrás disfrutar de las playas de Manzanillo, al tratarse de uno de los estados más pequeños del país, es posible desplazarte sin problemas, de ese modo conseguir el mayor número de experiencias.

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Si contemplas visitar este hermoso lugar, lo ideal es hospedarse en un lugar donde expertos en diversión, cultura y entretenimiento como en el Barceló Karmina; además de contar con servicios de calidad y las mejores actividades acuáticas.

No es de pensarse, la naturaleza, la cultura y el mar en uno sólo. Disfruta todo lo que Colima tiene para descubrir y vive la experiencia del tercer Festival Internacional del Volcán.

Avengers: Infinity War, la cúspide del cine sobre cómics

No hay plazo que no se cumpla, bueno, tal vez sí en la política mexicana, pero al menos en materia cinematográfica estamos a unos días del estreno de la cinta se súper-héroes más esperada de toda la historia, es decir, Vengadores 3: La guerra del infinito, basada en la serie, El guantelete del infinito, de Marvel, escrita por Jim Starlin y dibujada por George Pérez, en 1991. Si bien la casa productora, Disney, está a punto de recibir la anuencia del gobierno estadounidense para adquirir Fox, lo que le beneficiaría para integrar las licencias de X-Men y los Cuatro Fantásticos en el MCU, el filme no tendrá importantes personajes de la novela gráfica original, como el Deslizador de Plata, Wolverine o el Doctor Doom, ya que el combo Disney-Marvel no contaba con los derechos fílmicos de estos personajes al momento de la planeación de la película.

Por Daniel Flores

Aún así, el Plan B es por demás espectacular, ya que es la consumación de diez años de historias del MCU, iniciando con Iron Man en 2018 y concluyendo este abril, lo cual no quiere decir que ya no habrá más producciones sobre los paladines de la Casa de las Ideas, sólo que histriones como Robert Downey Jr., Chris Evans o Chris Hemsworth, o sea, el Hombre de hierro, Capitán América y Thor, cerrarán un ciclo y colgarán los súper-trajes poco a poco para dar paso a una nueva fase, que iniciará el próximo año con la cuarta entrega de Avengers.
En teoría, y según lo que ha comentado el presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, varios protagonistas morirán en esta guerra infinita, para tratar de impedir que Thanos (Josh Brolin) destruya la Tierra. En la versión impresa fallecen casi todos los buenos, sin embargo, en la industria fílmica, este momento podría ser una buena excusa para retirar a los actores originales y proseguir con una nueva camada de artistas, que ya se han posicionado en el gusto del público, como Chadwick Boseman quien da vida a Black Phanter, Chris Pratt que interpreta a Star-Lord o Tom Holland, el flamante Spider-Man, aunados a futuros personajes de la talla de Capitana Marvel, encarnada por Brie Larson, los cuales, seguramente, integrarán a un nuevo equipo de Vengadores.

De hecho, se especula que la secretísima cuarta entrega, servirá no como continuación del desastre que cause Thanos, sino como un reboot ya planeado, no por nada, Feige ha luchado intensamente por recobrar los derechos de todos los personajes de Marvel, para así gestar tramas ya exitosas en el Noveno Arte, que puedan conjuntar a Vengadores, mutantes, hombres fantásticos y hasta al sub-mundo de héroes como Daredevil o Jessica Jones, ¿y por qué no?, presentar a caracteres aún en el tintero, ya sea Spider-Woman, She-Hulk, Nova o Adam Warlock, aunque éste último ya fue mencionado en el final-final de Guardianes de la galaxia 2, y es uno de los pocos súper seres que pueden colocarse el guantelete con las gemas del infinito y darle pelea a Thanos. ¿Será que aparecerá en Avengers 3 para salvar el día?

 

Si bien no todas las piezas del MCU valen la pena, Avengers 3 se perfila para arrebatar a Avatar el primer lugar como la cinta más taquillera de todos los tiempos, consolidando el cine basado en el Noveno Arte, al que incluso, sus más grandes detractores, como Steven Spielberg, comienzan a sentirse atraídos, ya que éste último, a pesar de considerar que no aportan nada a la industria (salvo millones de dólares), ha declarado que uno de sus siguientes proyectos será Blackhawk, en torno al cómic de DC sobre un grupo de pilotos heroicos de la Segunda Guerra Mundial.

Incluso, cineastas legendarios como Martin Scorsese quieren también integrarse a este movimiento, en su caso, como productor de un filme en solitario sobre el Guasón. Con el reordenamiento de Warner-DC, se espera que nuevas estrellas y realizadores conformen proyectos más interesantes, como los recientemente anunciados sobre Batgirl y Birds of Prey, éste último, trayendo de vuelta a Margot Robbie como Harley Quinn, bajo la dirección de Cathy Yan, o la intrincada The New Gods, creación de la mente genial de Jack Kirby, cuya versión fílmica será ejecutada por otra realizadora, Ava DuVernay. Parece que Warner-DC se está encomendando a las mujeres luego del éxito de Patty Jenkins con Wonder Woman, o bien, estarán aprovechando el juego de lo políticamente correcto para reposicionarse en el tablero, sabedores que actualmente hay menos ataques a creaciones elaboradas por directoras, sin menoscabo al filme de Jenkins que se sostiene en lo alto sin necesidad de apelar a etiquetas de ninguna clase).

Todo apunta que tarde o temprano (aunque les duela a los jilgueros de Mickey Mouse), Warner-DC aprenderá de los errores y podrá competir contra Marvel-Disney, y es justo en ese recambio de pieles superheroicas que la contienda podría abrirse hacia un futuro que parece plagado de este tipo de producciones, las cuales, a pesar de malas críticas u opiniones infladas, siguen generando más de lo que invierten, trayendo jugosas ganancias a ejecutivos y a la industria hollywoodense.

Pero mientras ese día llega, Avengers podría convertirse en el clímax de esta era, misma que el comic debe aprovechar para presentar otras visiones no sólo de DC o Marvel, también empresas como Dark Horse, Dynamite, Image, Boom, Archie Comics, cuentan con historias y personajes legendarios que requieren saltar a la pantalla grande. ¿Dónde están las películas sobre Witchblade, Magdalena, Darkness, Spawn (bien hecha), Painkiller Jane, The Shadow, entre muchos otros? Es el tiempo para que se amplíe la oferta ante la popular demanda.

En lo tocante a Avengers 4, la llamada Biblia del Entretenimiento, IMDB.com, tiene listados a casi todos los actores que participan en la tercera entrega, pero esto podría cambiar, máxime que los rumores crecen y crecen en torno a ambas cintas, lo que parece cierto, es que Kevin Feige se enfrenta al más grande reto de su carrera, el de dar continuidad exitosa a una misma saga, ya sea con histriones distintos o personajes secundarios que toman la estafeta como estelares. ¿Podríamos entonces ver a Sebastian Stan, el Winter Soldier o Bucky, como el nuevo Capitán América?, ¿vendrá Carol Danvers, Capitana Marvel, a ser la nueva líder de los Avengers en lugar de Tony Stark?, ¿se convertirá Thor en el flamante Rey de Asgard y alguien más levantará el Martillo? Sea cual sea el camino, seguro, Feige ya se tomó una taza de café con Bárbara Broccoli y Michael G. Wilson, los productores y herederos de la franquicia de James Bond, esa que lleva ya más de 50 años en el Séptimo Arte, y que el mandamás original, Albert R. Broccoli, supo mantener por varias décadas, sin importar el cambio de actor o de públicos.

 

 

 

 

 

 

 

Quizá, por ahí va el futuro del MCU.

 

“El Corrido de Miguel Rivera”, inspirado en “COCO” de Disney•Pixar

Bronco, uno de los grupos regionales más importantes en la historia de nuestro país, estrena este viernes 20 de abril en Disney Music LA VEVO http://vevo.ly/2L40pSel video musical de “El Corrido de Miguel Rivera”. El tema original está inspirado en Miguel, el protagonista de la película “COCO” de Disney•Pixar que se estrenó en octubre del año pasado en nuestro país y rompió todos los récords al convertirse en la película más grande en la historia de México. Además, COCO fue reconocida a nivel internacional: Ganó dos premios Oscar® en las categorías Mejor Película Animada y Mejor Canción Original, por el tema “Remember Me” (Recuérdame).

 

“El Corrido de Miguel Rivera” es interpretado por Lupe Esparza, Ramiro Delgado, René Esparza, José Esparza y Javier Cantú, originarios del estado de Nuevo León en México y con más de 37 años de trayectoria artística.  El tema que fue escrito por José Cantoral y Mónica Vélez y producido por Memo Gil, está hoy plasmado en un emotivo video que estará disponible a partir de este viernes en todas las plataformas digitales.

Bajo la dirección de Fernando Valladolid, el video fue grabado durante un día en la Antigua Hacienda de Santiago, ubicada en San José, Santiago, Nuevo León.

“Más que una canción es un homenaje para todas aquellas personas que ya no están con nosotros, que siempre debemos tenerlas presentes en nuestro corazón y pensamiento. Es un agradecimiento para esas personas que se nos adelantaron en el camino y gracias a ellas estamos aquí”, comentó José Esparza.

Esta agrupación ha dejado huella en diversos países como México, Estados Unidos, Argentina, Guatemala, Colombia, Perú, Chile, El Salvador, Paraguay, Bolivia y España.

COCO, de Disney•Pixar, está inspirada en la cultura y tradiciones mexicanas y cuenta la historia de Miguel, un aspirante a músico que se une al simpático timador Héctor (voz original de Gael García Bernal) en una extraordinaria aventura en la Tierra de los Muertos.

Dirigida por Lee Unkrich (TOY STORY 3), co-dirigida por Adrian Molina (diseñador de storyboard deMONSTERS UNIVERSITY) y producida por Darla K. Anderson (TOY STORY 3), COCO se convirtió no sólo en un fenómeno cultural en nuestro país, sino en la película más exitosa de todos los tiempos en México.

La banda sonora en español de COCO,  editada por Walt Disney Records para Latinoamérica, está disponible en formato físico en tiendas del país y en formato digital, aquí: http://disneymusic.co/CocoSp

 

Blanca Nieves y los siete enanos son la imagen de SUPRA en su 80 aniversario

Supra lanza una colección especial con motivo del 80 Aniversario de la icónica película animada “Blanca Nieves y los siete enanos”. En esta colección, denominada Disney x Supra, la franquicia Disney Princesa se dirige a un conocedor de estilo urbano masculino / unisex.

La colección está compuesta por 11 pares de tenis y 11 patinetas con diseños inspirados en la primera película de Disney Princesa, lanzada en 1937, «Blanca Nieves y los siete enanos», en los cuáles se destaca a Blanca Nieves como una princesa alegre, que siempre anima a los demás. Sin dejar atrás diseños de La Reina, su celosa madrastra, la Manzana envenenada con la bruja de la película y los siete enanos (Tontín, Gruñón, Tímido, Feliz, Estornudo, Dormilón y Doc) en los que podremos recordar momentos memorables de esta película.

El lanzamiento de esta colección limitada estará disponible en tiendas SUPRA a partir del mes de abril.

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Esta primavera regresa Cine Móvil ToTo, gira de cine autosustentable

La gira Primavera con Cine Móvil Toto, regresa este 2018 para continuar con su labor de acercar el cine mexicano a comunidades vulnerables de todo el país a través de funciones gratuitas y ecológicas para promover la sustentabilidad, el desarrollo cultural  y la creación de nuevos públicos.

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Desde sus inicios en 2013 y tras 36 meses efectivos de gira en 2016 y 2017, Cine Móvil ToTo ha recorrido más de 50 mil kilómetros para llevar cine mexicano a más de 40 mil personas en más de 200 comunidades de estados como Quintana Roo, Yucatán, Chiapas, Puebla, Guanajuato, Campeche, Nayarit, Michoacán y Colima.

Este año la gira de primavera continúa con su recorrido por los estados de Aguascalientes y Jalisco; entre el 16 de abril y el 12 de mayo, la «Totoneta» visitará 10 comunidades  por entidad en las que se esperan 200 personas por función, parques, escuelas y plazas públicas se convertirán por una noche en una sala de cine al aire libre impulsada por energía 100% ecológica.

Para Diego Torres, fundador de esta propuesta cultural socioambiental sin fines de lucro, es motivo de expectativa saber cómo van a recibir estas nuevas comunidades a la gira de primavera, «estamos explorando México, nos interesa saber qué tan receptivos son en los distintos estados a las actividades culturales. Sabemos que es cansando, son pequeños pasos, pero firmes para el desarrollo cultural cinematográfico en nuestro país.»

Regidos por el lema de Cine Móvil ToTo, «Todos los lugares. Todas las personas»; para los organizadores resulta de vital importancia «conocer la reacción del público de comunidades alejadas para con el cine mexicano, identificar en qué parte del país hay público potencial para nuestra cinematografía», agrega Torres.

Es por ello que la gira de primavera sigue su camino y no duda en regresar a estados que ya ha visitado con anterioridad, cabe destacar que para la gira 2018, la mayoría del equipo que estará en campo se integra por mujeres.

Si antes las manos eran las que hacían que el proyector funcionara, ahora son las piernas las que lo permiten. No sólo eso: actualmente no es el público el que se desplaza, sino el proyector cinematográfico. Ahora en lugar de butacas y un novedoso complejo, cualquier espacio abierto es suficiente para disfrutar de la función. Lo que sabemos permanece, son las ganas por ver cine y compartir esa experiencia. ¡Y es ahí donde entra Cine Móvil ToTo!

La Gira Primavera con Cine Móvil ToTo, es posible gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura Federal a través del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) y el Estímulo Fiscal de la LISR EFICINE 189 Distribución; con la colaboración del Coordinación General de Casas de Cultura de Aguascalientes y la Secretaría de Cultura de Jalisco.

A través del perifoneo Cine Móvil ToTo anuncia su llegada, las plazas públicas, canchas deportivas y las calles se vuelven una sala de cine al aire libre, descargan una pantalla de tamaño medio, equipo de sonido y lo más importante, los bici-generadores que deberán ser pedaleados por un grupo de niños de la localidad elegidos a través de divertidas dinámicas.

Una vez entrada la tarde, la gente del lugar se reúne para decidir entre tres opciones de películas mexicanas y disfrutar de la función, en la que pequeños y grandes se turan para pedalear y generar el audio y la imagen de los filmes.

Al día siguiente, la «Totoneta» emprende un nuevo viaje para llegar a otra comunidad e iniciar nuevamente con la aventura de llevar cine mexicano , tal vez por primera vez, a una nueva localidad.

Lista de películas mexicanas que serán proyectadas durante la Gira de Primavera de Cine Móvil ToTo.

1.- La Leyenda de la Llorona (Infantil)

2.- Sopladora de Hojas (Ficción)

3.- Una Ultima y nos vamos (Ficción)

4.- Pura sangre (Ficción)

5.- La cebra (Ficción)

6.- La Revolución de Juan Escopeta (Infantil)

7.- Alamar (Ficción)

8.- Café Tacvba, seguir siendo. (Documental)

9.- La delgada línea amarilla (Ficción)

10.- Potentiae (Documental)

11.- Mexican Gangster (Ficción)

12.- La Leyenda del chupacabras (Infantil)

13.- Bandidos (Ficción)

14.- El libro de la vida (Infantil)

Spielberg: De la fantasía al patriotismo. Parte 3.

Del 2001 al 2006, Steven Spielberg filmó seis películas, tres fantástica y tres dramáticas: En el primer rubro están Inteligencia Artificial, Minority Report y La guerra de los mundos; en el segundo: Atrápame si puedes, La Terminal y Munich. Poco o nada se puede decir de estas cintas. Las de ciencia ficción demuestran una tendencia más oscura, aunque sigue existiendo la esperanza, la necesidad de pelear por elementos mejores. En especial, La guerra de los mundos, basada en la novela de H. G. Wells, explora el fanatismo americano por conocer su destino si acaso llegaran a ser dominados. En plena época post 9/11 y bajo el mandato de George W. Bush, Spilberg desarrolló la historia en los Estados Unidos contemporáneos.

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Por Daniel Flores (Parte I y Parte II)

Así, la nación más poderosa del mundo era invadida por extraterrestres, quienes, sobre inmensos trípodes, asolaban gran parte de la Unión Americana, exterminando a quien se les pusiera enfrente. Casi demencial, La guerra de los mundos parece una explosión de locura de Spielberg, en la cual, el personaje interpretado por Tom Cruise, se la pasa huyendo de los invasores, ajustando cuentas con uno que otro compatriota más loco que él. El mensaje de Steven pareciera ser que ante la amenaza de fuera, no quedará más remedio a los yanquis que perder la cabeza y huir despavoridos. Pero, ¿qué acaso E.T. no era amistoso? ¿Dónde, cómo y cuándo se suscitó ese cambio radical en la imaginación spielbergiana? ¿Fue después del ataque terrorista a las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York, fue la campaña de temor que el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, realizó tras los mencionados atentados?

Del mismo modo como hubieron figuras tan poderosas, llámese Cecil B. de Mille, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Robert Redford y muchos otros que dominaron la cinematografía estadounidense, tomando decisiones que impactaron al resto de sus colegas, creo, a mi juicio, que nunca había existido alguien como Steven Spielberg, tal vez, sólo George Lucas, individuos con cierta intolerancia, reacios a abandonar sus esquemas e ideas, pese a que éstas sean ya arcaicas, pasadas de moda, aptas para un museo, pero con la necesidad obsesiva de tomar el control. En algún momento de su carrera, Spielberg osó compararse con el director nipón, Akira Kurosawa, autor de Los sueños, verdadera epopeya fantástica donde no aparecen ni extraterrestres ni soldados soñadores.

Convertido ya en un Rey Midas, Steven presentó Munich, que relataba el operativo realizado por el gobierno de Israel, después de que 11 atletas de ese país fueron masacrados por terroristas palestinos durante los Juegos Olímpicos de 1972, celebrados en Alemania. Dramática y contundente, Munich es otro canto de guerra de Spielberg. Una razón más para fincar la hipótesis en torno a que Steven es un patriota de buena cepa, un vendedor de ideologías, que no se toca el corazón para culpar a palestinos y árabes de cualquier conflicto en Medio Oriente.

Protagonizada por Eric Bana, quien encarna al líder de este comando secreto, cuya misión es asesinar a los que planearon el atentado, Munich no repara en justificaciones para engrandar violencia sobre la violencia. Según, Steven, la Primer Ministro israelí de aquellos años, Golda Maier, tomó la decisión de cazar a los involucrados para “estar a la par”, algo así como “ojo por ojo y diente por diente”. Esta premisa afirmaba, según lo visto en pantalla, que se puede hacer la guerra sólo porque sí, porque la “maldad” existe, porque los americanos y los judíos son los buenos, y los demás, los malos.

Sin embargo, Steven es sin duda inspirador para nuevos realizadores, quienes vieron sus filmes y quedaron maravillados con sus visiones. A él y a Lucas se les debe también la aventura de plagar con tecnología al Séptimo Arte. El llamado “director de actores”, ya que, a diferencia de Lucas, quien prefiere usar los ordenadores, incluso, para recrear personajes, ha extraviado la  sensibilidad que demostró desde Duel y hasta E.T. el extraterrestre, anteponiendo los requerimientos de la industria, por encima de los del histrión, llegando al extremo de trabajar con Cruise o con Tom Hanks, sólo por el interés comercial de que las marquesinas brillen con los nombres de intérpretes cotizados a lado del de Steven Spielberg.

En una cinta como La terminal, Spielberg vuelve a retomar la figura del foráneo, igualmente, presentándolo como un ente extraño, raro, inadaptado, encerrado en una terminal aérea, so pena de convertirse en un exiliado burocrático de una nación desaparecida sorpresivamente. Hasta que por fin es asimilado por la cultura del fast food y del dinero en tarjetas, logra ser aceptado hasta por quien apostaba en su contra, demostrando, para no variar, que la tenacidad es premiada con la luz de la esperanza.

El gran acierto de La Terminal, es que, por primera vez, Spielberg rinde un homenaje a todos los latinos que pasaron inadvertidos en los inicios de su carrera, donde ni por error se asomaban en alguno de los encuadres. El mexicano, Diego Luna, fue el encargado de por fin romper este hito, incluso, con un personaje interesante, que ayuda al de Hanks, a comprender mejor el mini-universo que representa la estación aeroportuaria donde está estancado.

Pero La Terminal es un retrato infantiloide de una problemática más profunda, como la pérdida de las relaciones interpersonales. En otra cinta, Inteligencia Artificial, Spielberg, igualmente, rehúsa acceder a temas de mayor alcance social. La ciencia ficción es también un campo de cultivo propicio para protestar o ejemplificar un caso en particular, y en 2001, cuando estaba en boga la polémica de la clonación, decidió filmar una historia sobre un niño cibernético, que sufre una crisis de identidad ante su necesidad de reconocimiento como ser humano.

Suavizada y tierna, Inteligencia Artificial no es más que otra versión del cuento de Pinocho, del pequeño de madera que quiere ser humano, que incluye, en esta oda spilbergiana, hasta al Hada Azul, quien se vuelve un icono de esperanza para el personaje de Haley Joel Osment. Provisto de un final apresurado, el filme cae en el aburrimiento y en la simpleza de que este niño cibernético es salvado por un grupo de extraterrestres, quienes por fin le conceden el deseo de, al menos, ser el representante único de una raza extinta miles de años atrás. Así, el pequeño cibernético se vuelve “humano”, y gracias a una avanzada tecnología, “sueña” con la madre que nunca tuvo. Reconciliándose al final con “su especie”, aquella que lo hizo a un lado.

En cuanto a Minority report, Spielberg limitó el cuento original de Philip K. Dick y presentó sólo las partes que le gustaron, suficientes para el lucimiento personal del protagonista, Tom Cruise, y de una atmósfera al estilo Blade Runner, mezquina, avanzada tecnológicamente, pero, a la vez, retrasada moralmente. Lamentablemente nunca alcanza los niveles de realismo y crudeza que el director, Ridley Scott, logró en los ochenta con Blade Runner.

En la década subsecuente, Spielberg se dedicó a filmar historias menos fantasiosas, incluidas, War Horse, Lincoln, Puente de espías y The Post, que le valieron el aplauso de crítica y público, consolidándolo como un referente de la historia del Séptimo Arte, y claro, todo un convencido de que la guerra tiene un sentido romántico (ya lo quisiéramos ver en cualquier frente de batalla en Medio Oriente).

Igualmente, devolvió a Indy a las salas de cine con una cuarta entrega y ya prepara la quinta para 2020, advirtiendo que será la última vez que veremos al geriátrico Harrison Ford en el rol del arqueólogo favorito del planeta, mismo que, según Spielberg, será sustituido por su ¿nieta?, idea que a principios del nuevo siglo ya había sido propuesta, de hecho, hubieron pláticas con Natalie Portman para que encarnara a la hija de Jones. La premisa fue descartada, y en 2008, año del estreno de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal,  el actor, Shia LaBeouf, dio vida al hijo perdido del aventurero, lo que hizo suponer que habría un nuevo Doctor Jones. Sin embargo, es poco conocido qué afectó la buena relación que tenían Spielberg y LaBeouf, a quien catapultó a nivel de estrella, recomendándolo incluso con Michael Bay para protagonizar Transformers, película de la cual, Spielberg fungió como productor ejecutivo, y luego, también lo colocó en Eagle Eye, un thriller de acción, dirigido por D. J. Caruso.

A ciencia cierta nadie sabe cómo fue la fractura. Lo único tangible es que la carrera de Shia cayó en la ignominia ya sin el apadrinamiento de Steven, quien jamás lo volvió a llamar para participar en otro proyecto. Cual Dios del Antiguo Testamento, vengativo y cruel, Spielberg se deshizo de este pésimo actor, para bien o para mal, y que por supuesto, será borrado de la continuidad de Indiana Jones.

Retomando la senda spielbergiana, este nativo de Ohio, no ha dejado de lado la fantasía, creando tramas como Las aventuras de Tin-Tin, una animación basada en las historietas del autor belga, Hergé, que según Steven tendrá una continuación en algún momento en el futuro y Mi amigo el gigante, un auténtico fracaso de taquilla de 2016.

En este 2018, Ready Player One, ha devuelto a los primeros planos al veterano Steven Spielberg, quien si no era conocido por los millennial y la Generación Z, tienen ahora la oportunidad de empezar a jalar el cordón y descubrir la filmografía de este director, el cual, parece nunca descansar ni cejar en la concreción de sus anhelos. Según el recientemente retirado actor, Daniel Day-Lewis, «Spielberg morirá filmando, detrás de una cámara, porque esa es su interminable pasión».

Spielberg todavía tiene en cartera diversos proyectos por culminar. Desea una colaboración con el escritor de horror, Stephen King, propiamente para grabar la novela, El Talismán, co-escrita con Peter Straub, propósito que lo ha eludido por años. Igualmente, está en pleno desarrollo del remake de Amor sin barreras y El secuestro de Edgardo Mortara, y en su faceta como productor, sigue apoyando a Bay con su saga de Transformers y vigila los detalles de una carísima mini-serie sobre Hernán Cortés. Así que hay Spielberg para rato, y ojalá, como decía John Lennon, se dedique más a «hacer el amor y no la guerra».

La 64 muestra de cine en la República Mexicana

Los filmes que integran la 64 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional se exhibirán en toda la República Mexicana a partir del 16 de abril con una gira especial que comienza Ciudad de México.

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Las sedes que intregraran el circuito son:

La Universidad de la Comunicación, el Cineforo GDL, la Cineteca Querétaro, el Centro Cultural El Nigromante de San Miguel de Allende, la Cineteca Zacatecas, la Secretaría de Cultura de Chihuahua, la Cineteca Nuevo León, el Cine Club de Parque la Ceiba y el Cineclub del Museo Frida Kahlo, ambos en Playa del Carmen, son algunos sitios que presentarán el trabajo de Michael Haneke, Philippe Garrel, Agnès Varda, Gabe Klinger, Hirokazu Koreeda, Marcelo Gomes y otros realizadores como parte de la programación de la Muestra.

Algunos de los largometrajes más destacados que el público mexicano podrá disfrutar son:De la infancia (2010), Rostros y lugares (Visages villages, 2017), El tercer asesinato(Sandome no satsujin, 2017), Amante por un día (L’amant d’un jour, 2017), Lucky (2017),La maestra (Ucitelka, 2016), Un final feliz (Happy End, 2017) y Stalker (1979), de Andréi Tarkovskiun clásico en su versión digitalmente restaurada por la Mosfilm en 2016.

Por otro lado, la Casa de Cultura de Cancún se incorpora a las sedes que conforman el Circuito Cineteca y desde el 11 de abril presentará el ciclo de filmes de Vinculación Comunitaria con entrada libre. El Centro Cultural de España en México, que también se incorpora a las sedes, inicia el 14 de abril con el ciclo Cine Europeo Contemporáneo que ofrecerá funciones los sábados con acceso gratuito al público general.

Además, la Cineteca Tijuana agrega a su cartelera la Semana de Cine Argentino, con películas como El patrón, radiografía de un crimen (Sebastián Schindel), 2013, El último Elvis (Armando Bo II, 2012) y La niña de tacones amarillos (Luján Loioco, 2015), entre otras, las cuales integran el ciclo que dio inicio el primero de abril y continuará hasta el 19 del mismo mes.

Verdad o Reto

El thriller producido por Blumhouse Productions y distribuido por Universal Pictures comienza cuando Olivia conoce a Carter quien la invita, junto con su grupo de amigos, a jugar Verdad o Reto. Lo que parece un simple juego de niños se acaba volviendo peligroso. Si no siguen las normas o se niegan a jugar, serán poseídos por un demonio que les obligará a matar, a sí mismos o a los demás.

El grupo tratará de jugar de la manera más segura posible eligiendo siempre la verdad, pero el juego tomará el control y los forzará a realizar pruebas inimaginables. Una vez que el juego comienza, los jugadores no podrán parar de jugar, por lo que la única forma de sobrevivir es pasarle el juego a otra persona.

Es por esto que Carter, invita a este nuevo grupo de jugadores, para poder salvar su vida viendo a un grupo de desconocidos morir. El juego es real, a donde quiera que vayan los encontrará.

Verdad o reto, es una cinta realizada con la misma fórmula que Destino Final, incluso me atrevo a decir que es su sucesora, ya que en esta película la tecnología es vital para los protagonistas, no obstante a diferencia de Destino Fina en esta cinta no se explota la historia detrás de los sucesos o el juego,  o porque es que una presencia demoníaca.

 

 

Rampage, una cinta de monstruos

Rampage Devastación, es una película dirigida por Brad Peyton, con un guion de Carlton Cuse, Adam Sztykiel, Ryan J. Condal y basada en el juego hómonimo de 1986 desarrollado por Midway Games; cabe destacar que es protagonizada por Dwayne Johnson (The Rock), Jeffrey Dean Morgan, Breanne Hill y Joe Manganiello.

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La premisa principal tanto en el arcade como en la película es la siguiente: la soberbia ha llevado a los humanos a experimentar genéticamente con animales salvajes y cuando los resultados se salen de control una ciudad norteamericana termina siendo destruida por monstruos gigantes. La cinta además nos presentará a un ex agente de Fuerzas Especiales ex defensor de animales para la ONU Davis Okoye (Dwayne Johnson) y su relación de amistad con el gorila albino George (realizado con CGI, bastante notorio si lo comparamos con otras cintas).

La cinta sin embargo no es del todo convincente, ya que aunque nos muestra a un gorila que en algunos momentos se muestra expresivo, la animación en CGI no es un punto a destacar, considerando a otras cintas que presentan una animación más realista; no obstante este no es el gran obstáculo de la película sino que en una cuestión narrativa tiene un guion un tanto flojo y no logra que el personaje de Dwayne Johnson nos llegue a convencer totalmente en su interpretación o sus diálogos.

Por su parte el resto del elenco tampoco destaca ya que nuevamente el guion no favorece a Naomie Harris quien interpreta a la ingeniera genética Dr. Caldwell quien no aporta en realidad mucho, pero por lo menos no se ve reducida a interés romántico del héroe. Jeffrey Dean Morgan por ejemplo es un personaje que podría tornarse insoportable al interpretar al agente Russell, quien de alguna manera resuelve todo y logra sacar a la trama adelante cada vez que hay un obstáculo.

En otro aspecto los fans del cine de serie B de monstruos disfrutarán de la cinta ya que tiene algunos detalles que caracterizan a películas de bajo presupuesto, algo que si puedo destacar es que tiene grandes confrontaciones y deja de lado la lógica por instantes. También encontraremos algunas secuencias mejores que otras, que nos recuerdan a los clásicos del cine de acción.

Rampage es una película que recomiendo si pretendes ir al cine a entretenerte y distraerte un rato.

Spielberg: De la fantasía al patriotismo. Parte 2.

En 1985, Spielberg estrenó El color púrpura, una épica dramática, protagonizada por actores de color, que le valió el aplauso de la crítica y de la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos, aunque, otra vez, no lo nominaron como Mejor Director. El filme narra la historia de una mujer afro-americana, violada por su padrastro, casada con un brutal hombre, que encuentra la fuerza para liberarse de su condición de sumisión. Magistralmente narrada, pese a sus dos horas y media de duración, el filme protagonizado por Whoopi Goldberg, basado en la novela de Alice Walter, arrasó en los Premios Oscar, al llevarse ocho estatuillas, ninguna para Steven.

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Por Daniel Flores

Nuevamente, Spielberg cayó en crisis, suponiendo que sus cintas eran buenas, pero él, un fiasco como director. Animado por Coppola y Lucas, quienes ya le habían metido el “gusanito” de filmar una tercera entrega de Indiana Jones, se dio a la tarea de elaborar otro proyecto bélico, El imperio del sol, donde cuenta la historia de la invasión japonesa a China, a través de los ojos de un niño británico. Para no variar, Steven colocó a los nipones como los malvados, seres aberrantes y destructores, dispuestos a terminar con los ideales demócratas.

El imperio no logró un alto furor en taquilla, pero sí buenas críticas y seis Oscares, ninguno para Spielberg, quien tomó con mayor humor el desdén de la Academia. Sin embargo, se había jurado a sí mismo que nunca más sufriría otro rechazo. En 1989, Indiana Jones y la última cruzada gustó al planeta entero. Lo curioso es que, dando otra nota polémica, Steven, judío, versaba la trama de la cinta en torno a la búsqueda del Santo Grial, la copa donde Cristo bebió vino durante la Última Cena.

A los críticos les pareció una situación extraña, pero de buen gusto, ya que el guión, escrito por él, en colaboración con Lucas, trata al Mesías cristiano con sumo respeto, sin mofarse de su figura.

En Los cazadores del arca perdida, ya había sufrido quejas de sectores religiosos, quienes le cuestionaron la frase: “Los textos bíblicos son cuentos de hadas para adultos”, misma que dice Indiana Jones casi al principio de la historia, y tal vez, suponiendo que un mal manejo del personaje de Cristo le acarrearía peores críticas, optó por elaborar un texto cómodo, incluida una escena donde Indy usa el ¡Jesús!, como simple exclamación, situación por la que recibe una bofetada y una reprimenda de parte de su padre, interpretado por Sean Connery, quien le pide “no blasfemar”.

Las siguientes dos cintas de Spielberg resultaron por demás grises y absurdas: Always, de 1989, y Hook, del 91. La primera, es una historia romántica donde la reencarnación juega un papel importante, y la segunda, una visión al cuento de J. M. Barrie, Peter Pan, personaje interpretado – en su supuesta edad adulta – por Robin Williams, quien lejos de ser gracioso, creó una mofa del eterno niño, situación de la que el inquieto histrión y Spielberg salieron mal librados. Pero faltaba poco para la gran época de Steven, cuando Hollywood por fin lo reconoció y le colocó el sobrenombre de Rey Midas.

Habían pasado cuatro años desde que George Bush ganara las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, y dos del inicio del conflicto en el Golfo Pérsico. Se acentuaba la necesidad de identidad en el pueblo estadounidense, merced a la amenaza que representaba el líder irakí, Saddam Hussein, al estilo de vida capitalista de Norteamérica. Valores como unidad, patriotismo y libertad, poblaban el imaginario colectivo de la gente, solidificando la grandeza de “ser americano”.

La Guerra Fría era ya historia. El Muro de Berlín había caído, y con éste, el régimen socialista de la Cortina de Hierro, liderada por la Unión Soviética. En ese país, Mijael Gorbachov impuso la perestroika como política económica, misma que subsanaría los riesgos latentes de una conversión social de semejante escala. Los enemigos dejaron de serlo. La URSS se transformó en Comunidad de Estados Independientes y arrancaron un proyecto capitalista para poner en marcha a las nuevas naciones.

Así pues, en un lapso de cinco años, los socialistas caducaron como enemigos de la “democracia” y aparecieron en la palestra los países del Medio Oriente, con dictadores de la envergadura de Hussein o Moamar Kadaffi, mandamás de Libia. El petróleo se convirtió en bastión de conflictos, pero, principalmente, el requerimiento yanqui por activar su economía de guerra.

El cambio de ideología volvió a introducirse en todos los campos de la vida de los Estados Unidos. La televisión se tornó en un mecanismo de control. Basta recordar el influjo de la cadena de noticias, CNN, que hipnotizó al mundo, informando unilateralmente, lo que sucedía en el Golfo Pérsico. El cine fue también un arma, nada nueva, para cimbrar a las masas.

Era 1993, año de transición entre el único mandato de Bush, y el vencedor de las elecciones en los Estados Unidos, William Clinton. El progenitor de George W. había dejado la Casa Blanca con varios problemas para la sociedad en general, sobre todo, el fracaso en su proyecto económico y un creciente desempleo. Y, como bien reza el dicho, “había que darle circo al pueblo para su diversión”. Así, aparecieron en cartelera dos cintas de Spielberg, mismas que lo consagrarían como realizador, y que lo elevarían a los altares hollywoodenses. En verano, Parque Jurásico destrozó los récords de taquilla, convirtiéndose, hasta ese momento, en el filme con más ingresos en la historia. Gran parte del éxito sobrevino a la capacidad de su amigo y colega, George Lucas, quien, al mando de su compañía de efectos visuales, Industrial Light and Magic, creó una maravilla tecnológica en este campo con el uso de computadoras. La era digital, aplicada al cine, se inauguraba así, con bombo, platillo y un Tiranosaurio.

Parque Jurásico trata sobre un científico que logra recrear a un grupo de dinosaurios a partir del ADN de uno de estos. La idea del protagonista, interpretado por Richard Attenborough, es crear un parque, tipo Africam Safari, sólo que sin leones o cebras, sino con terodáctilos, velocirraptores y tiranosaurios. El conflicto inicia cuando un grupo de científicos, invitados por el primero para dar un paseo y examinar el realismo del parque, se enfrentan a las bestias descomunales, todo a causa de varios incidentes que derivan en la falta de control de los dinos.

Al final, los animales se adueñan de la isla donde se supondría estaría el Parque Jurásico, dejándonos la moraleja de que las dos especies que han reinado la Tierra no pueden coexistir. Sin embargo, el asunto moral es más delicado, ya que, para Spielberg, nuevamente, el foráneo no puede “ser humano”, siempre necesita ser diferente, distinto, y para colmo, los ex monarcas del planeta Tierra, de lo contrario, los americanos… perdón, los hombres, no les perdonarían el atrevimiento de reinar a la par, so pena de bombardear la isla jurásica con armas nucleares.

Inundada de debates moralistas y éticos en torno a si recrear una especie extinta es tarea divina o humana, Parque Jurásico contiene otras líneas argumentales, todas, apuntando al temor de Norteamérica ante lo extraño, lo distinto, no en el terreno fantástico, sino en el plano terrenal, donde tal pareciera que los dinos son metáforas del yanqui común, miedoso de que su espacio fuese inundado por árabes, latinos, asiáticos o cualquier otra nacionalidad.

Pero, más allá de una crítica social como la del autor británico H. G. Wells, quien con su novela, La guerra de los mundos, difundiera las prácticas imperialistas y de exterminio en Oceanía por parte de sus compatriotas, Spielberg defiende “lo suyo”, llámese territorio, identidad o patria, concediendo a los dinosaurios la gracia de compartir el orbe con “ellos”, pero sólo porque “están a la par”, como “amos y señores” del suelo. De paso, Steven aleccionó al público, y a sus críticos, sobre las bondades del uso de la tecnología, no sólo en el marco ecologista de protección a las especies, también, en la necesidad de los realizadores para utilizar el campo digital como arma para crear un cine más realista (o simplemente espectacular).

Lucas y Spielberg habían hecho el negocio de su vida. Con Parque Jurásico vendieron a la industria cinematográfica estadounidense el uso de las nuevas tecnologías en bien de la industria. Industrial Light and Magic creció enormidades, merced a los pedidos que directores y compañías fílmicas le hacían a George para que implementara sus truquitos, y aunque conforme pasa el tiempo más y más genios en efectos visuales y de sonido emergen como opciones distintas a la empresa de Lucas, éste, continúa a la cabeza en materia de digitalización.

Pero a Spielberg le faltaba la cereza del pastel. Si ya era millonario, pues se convirtió en el Rey Midas, puesto que todo lo que tocaba se convertía en oro. A finales de 1993, se estrenó La lista de Schindler, una mega producción de tres horas, en blanco y negro, que relataba la historia de Oscar Schindler, un rico alemán nazi, quien decide proteger a toda costa a sus empleados judíos de las atrocidades del régimen de Adolf Hitler.

El filme causó furor en el mundo, ya que exponía con veracidad el Holocausto judío, incluidas las torturas que se suscitaban en los campos de concentración, donde murieron millones de personas. Igualmente, causó polémica, desde quienes afirmaban que Spielberg exageraba en su visión apocalíptica hasta quienes lo defendían a ultranza por revelarle al mundo lo ocurrido al pueblo de Moisés durante la Segunda Guerra Mundial. En el aspecto cinematográfico, Steven, haciendo gala de sus dones de narrador, contó en poco más de 180 minutos, un periodo histórico, desde 1939 hasta 1991, época en que la trama concluye, con la visita de los sobrevivientes a un panteón judío, en el cual moran los restos de aquellos quienes sucumbieron a las atrocidades nazis.

Pero, más allá de reflexionar en torno a los pros y los contras de La lista, existió, otra vez, una sospechosa denuncia de Spielberg en contra de las ideologías, las personas y la historia que se oponen a la protección de los valores que él considera justos, siempre apegándose a los intereses de los Estados Unidos. Si bien el régimen nazi no es la mejor idea de la raza humana, tampoco tiene sentido presentar a los arios como auténticas bestias, sin más razones que la maldad misma para imponer su ideología. Para Spielberg sólo hay blanco y negro, buenísimos y villanísimos, nobles judíos y pequeños Hitlers. Sólo Schindler trasciende la moralidad, sólo él se cuestiona los porqués de la guerra, y redunda en que la “maldad” es la causante de todo.

Por si fuera poco, como se verá más adelante, Spielberg pide la paz, pero debe existir una guerra, un campo donde se pongan a prueba los valores de justicia, y al final, estos salgan adelante, sin importar las atrocidades por las que pasaron. Todo se soluciona en el país de la bandera de barras y estrellas, en 180 minutos de ser posible. Con La lista, Hollywood se percató que Steven no era tan humanista como predicaba, también apoyaba la guerra, traía a las nuevas generaciones la visión norteamericana de aquel conflicto bélico, cantándoles que, pese a la adversidad, había luz al final del túnel, pero hay que pelear por alcanzarla.

Estas características no pasaron desapercibidas por La Academia, que por fin le otorgó el Oscar como Mejor Director por La lista de Schindler, igualmente, la cinta fue Mejor Película, elogiada por críticos y público como la máxima obra spilbergiana, cuando muchos años atrás, un extraterrestre, feo pero tierno, había conmovido al planeta con un auténtico mensaje de tolerancia y de paz.

Luego de su asimilación por Hollywood, Spielberg continúo viento en popa. Filmó la secuela de Parque Jurásico, con buenos resultados en taquilla, pero pobres críticas, máxime que intentó emular el mito cinematográfico de King Kong, cuando el gigantesco simio atemoriza a Nueva York. El tiranosaurio de Steven intentó asolar también esta ciudad, y aunque lo logró en el celuloide, no se volvió un hito, más bien, en una película para olvidar.

Posterior a ésta, se estrenó Amistad, uno de los filmes más grises de Spielberg, con un elenco multiestelar, encabezado por Morgan Freeman y Anthony Hopkins, que trataba sobre un motín de esclavos, a bordo del barco del mismo nombre que la película. Parecía que “aquello que te pica y no te puedes rascar: la conciencia” (frase de Quentin Tarantino, director de Pulp Fiction), molestaba a Steven, quien intentaba dar un mensaje de paz y libertad, pero, lamentablemente, desde su ya consabida óptica pro americana. Aunque Amistad logró ser nominada al Oscar, más por intereses de convertir a Spielberg en el icono del cine norteamericano, que por su calidad, la cinta pasó desapercibida para el público en general.

Odiado y amado, víctima y victimario, hijo pródigo del status quo, Steven Spielberg llegó a 1998 con Salvando al soldado Ryan, cinta en la que presentó, descaradamente, con alevosía y ventaja, su amor incondicional a los Estados Unidos, a la nación fervorosa de hacer de la guerra un asunto romántico.

Salvando al soldado Ryan, estelarizada por Tom Hanks y Matt Damon, conmueve al espectador, o al menos eso intenta, con la premisa de la búsqueda de un joven cabo desaparecido en acción durante la Segunda Guerra Mundial. Al escuadrón liderado por el personaje de Hanks se le encomienda la pesquisa, que, pese a ser en primera instancia rechazada, termina siendo el móvil que hace mantenerse con vida y unido al pelotón.

Chocante y absurdo serían dos adjetivos adecuados para este filme. Escenas como la de la madre viuda, que llora por la posible pérdida de su hijo, lágrimas que conmueven al oficial del Ejército quien le da la mala noticia, o los recuerdos de cada uno de los soldados, quienes hallan la fuerza para seguir en contienda, redundan en lo obvio, en la idea spielbergiana de que es posible hallar un punto de contacto, que obligue al americano común a suponer que es “necesario” defender estos valores.

Un acierto de la película es la trepidante escena de apertura, que dura alrededor de 14 minutos, y que narra el desembarco aliado a Normandía. Si bien Spielberg muestra la crudeza del combate bélico, poco a poco, la trama se va desvirtuando, ensalzando las razones del porqué los “valientes” americanos pelean en esta contienda. Y las razones son las mismas, el discurso repetido de Steven a lo largo de su carrera: “Defendemos lo que amamos”; “la gente de estos países necesita libertad”; “no podemos dejar atrás a uno de los nuestros”; “hay que pelear para hallar la luz”; en fin, frases hechas en la mayoría de las producciones spielbergianas, que denotan su ideología pro-americana, vinculada con una pre-terapia para los futuros asistentes a cualquiera de las guerras que se inventan los yanquis.

En ese mismo año, también fue estrenada La delgada línea roja de Terrence Malick, que no presenta héroes de guerra, ni el lado romántico de la misma. Para Malick, las guerras son el caos último de la razón humana, un lugar inconcebible, espantoso, donde sólo sobrevive él que deja atrás a los suyos, él que se aferra a sus más bajos instintos. Aquí no hay dulzura ni patriotismo, sólo la cruda realidad, sin argumentos ñoños, ni descanso para el espectador.

Además, el 98 quedó marcado por los filmes bélicos, ya que se estrenó también La vida es bella, de Roberto Benigni. El realizador y actor italiano demostraba con su cinta otra versión del Holocausto judío, más amable, aunque con sus momentos de crudeza. El guión ameritaba cierta dulzura sobre la visión de la guerra, ya que contaba la historia de un padre y su hijo, un niño, quien nunca capta la esencia real de lo que era vivir en los campos de concentración, ya que su progenitor se encarga de engañarlo, decirle que todo es un juego.

La vida es bella gustó en el mundo entero, y fue nominada en los Oscares como Mejor Película, Mejor Película Extranjera y Mejor Actor. Sólo a una persona no le agradó el filme, a Steven Spielberg, quien lanzó una campaña en contra de Benigni, porque, afirmaba, “había ridiculizado una situación tan terrible como el Holocausto”. La crítica, incluida, la norteamericana, le tapó boca, cuestionándole si acaso él mismo no había también vendido la gravedad de la Segunda Guerra Mundial, haciéndola romántica y hasta esperanzadora.

La respuesta de Steven derivó en un completo silencio, sólo aseveró que La vida es bella no sería tomada en cuenta por la Academia. Lamentablemente para él, sus pronósticos fallaron, la cinta de Benigni se alzó como Mejor Película Extranjera, y éste, como Mejor Actor. Los cinéfilos aún recuerdan el alocado festejo del italiano al saberse ganador: brincó sobre su butaca, lanzó besos y se carcajeó. Todos disfrutaron con su victoria y rieron de sus ocurrencias, menos Spielberg, quien se mostraba serio, enojado, mientras Roberto recibía al hombrecito dorado. Fue tan amarga la experiencia, que Steven ni siquiera disfrutó cuando se hizo acreedor al galardón como Mejor Director por Salvando al soldado Ryan.

Para el público y la crítica el mensaje era claro, Spielberg había dejado de gozar, ya no filmaba por gusto, ahora, era víctima de la industria, de la ideología pro-yanqui, a la cual había vendido su alma, su imaginación, e incluso, su tolerancia. Pero Steven nunca perdió la compostura. Sabía que se aproximaba el nuevo milenio y que sería un campo propicio para retornar a la ciencia ficción, donde habían germinado sus mejores producciones y su lado más luminoso.